Meatless Monday, sí… pero ¿por qué?

Porque “la comida ganará la Guerra” (Food Will Win the War)… o al menos eso proclamaba el Tío Sam durante la primera y segunda Guerra Mundial, urgiendo a los ciudadanos americanos a que reservaran la carne para sus tropas, mientras que los miércoles se reservaba el trigo (Wheatless Wednesdays).

“Little Americans. Do Your Bit. Eat Oatmeal- Corn meal mush- Hominy- other corn cereals- and rice with milk. Save the Wheat for our Soldiers. Leave Nothing On Your Plate.”, ca. 1918 – ca. 1918

Si bien el Meatless Monday resurge en el 2003 gracias a una campaña lanzada por la Johns Hopkins Bloomberg School of Public  para hacer conciencia sobre los efectos nocivos del consumo en exceso de la carne, lo cierto es que la idea original es seguir los preceptos del Tío Sam en cuanto a alimentación se refiere.

Y es que si algún país ha visto influida su cultura por los efectos de la guerra es Estados Unidos. Ví una exposición en el Museo de The National Archives (en Washington), que es el edificio donde guardan – básicamente – todo tipo de campañas y programas e información y lo que se les ocurra de los norteamericanos.

La exhibición se llamaba “What’s cooking, Uncle Sam?”, y retrata los efectos de las políticas de nutrición sobre la vida y cultura de los norteamericanos, y cómo el Gobierno Federal ha sido un factor determinante en la producción, regulación, investigación e innovación en cuanto al insumo de alimentos.

Desde lo que los granjeros cultivaban hasta cómo se debían preparar los alimentos. Y uno de los momentos determinantes dentro de las políticas alimentarias americanas fueron sin duda, las guerras.

Sí, el Meatless Monday se ha convertido en un movimiento de lo más popular por ser un concepto simple y fácilmente adaptable, pero en la época de la guerra se urgía a la ciudadanía a reservar el azúcar, el trigo, a consumir papas, a hacer conservas, a sembrar sus propios alimentos y todo… para las tropas.

De hecho, el consumo de frutas y verduras frescas aumentó considerablemente durante la guerra – sobretodo, porque los productos enlatados eran reservados para… exacto! las tropas. Una cifra que me impresiona es que el 40% de los productos frescos que se consumían durante la II Guerra eran producidos en casa, en el jardín.

World War I Garden Poster, ca. 1917

Uncle Sam Says, Garden to Cut Food Costs

Debo admitir que me causa un poco de crisis que conceptos tan orgánicos tengan su origen en la industria de guerra, pero así fue. Lo mismo que los conceptos de nutrición sana, porque el Tío Sam se dio a la tarea de investigar muchísimo para poder sustentar todas estas políticas alimentarias.

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You’re the Doctor Poster, ca. 1944

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Wanna Keep ‘Em Healthy? 1944

Así, descubrieron que era muy útil agregar tiamina a los alimentos – para mantener la moral ante la guerra, de la misma manera que sobrepusieron el factor nutricional al sabor de los alimentos.

Vitamin Donuts Poster, ca. 1942

Vitamin Donuts Poster, ca. 1942

De acuerdo a las cifras de los National Archives, los soldados que combatieron en la II Guerra Mundial habían ganado un promedio de 5 a 10 kilos durante su servicio. No solo eso, el gobierno norteamericano creo campañas – aparentemente muy efectivas – para dar a conocer proteínas que podían sustituir a la carne… chequen abajo el cartel del pescado: “se alimentan ellos mismos”…

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Cottage Cheese Poster, ca. 1918

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Eat More Fish Poster, ca. 1918

Así, la alimentación se convierte en un asunto de seguridad nacional. El School Lunch Program, por ejemplo… si bien durante la Gran Depresión surgió como un programa de beneficencia social, durante la Segunda Guerra contribuía a la  seguridad nacional: niños malnutridos no podrían ser buenos soldados.

"Every child Needs a Good School Lunch", 1941 - 1945

“Every child Needs a Good School Lunch”, 1941 – 1945

Interesante, ¿no? Y es que tomamos decisiones sobre qué comer y cómo comerlo todos los días… la comida se ha convertido en mucho más que la forma de nutrir  a nuestro cuerpo – es motivo de debate, de análisis, pasatiempo, ciencia, un gran negocio – pero no nos detenemos a pensar cómo se han moldeado nuestros hábitos o cuáles han sido las influencias que hemos recibido… al menos no todos, o no con tanta frecuencia.

Los carteles que ilustran este post formaban parte de la exhibición – algunos – y los pueden encontrar en el libro “What’s Cooking, Uncle Sam? The Government’s Effect on the American Diet”. Pueden ordenar el libro en http://www.myarchivesstore.org/books/publications.html, la autora es Alice Kamps, curadora del Museo.

Y si saben de algún libro que retrate los hábitos de alimentación de los mexicanos o los latinos – socio culturalmente hablando – se agradecen las recomendaciones.

Entonces, ya sabemos de dónde viene el Meatless Monday… ¿ustedes lo aplican con la convicción recomendada por el Tío Sam?

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Comments
One Response to “Meatless Monday, sí… pero ¿por qué?”
  1. An impressive share! I have just forwarded this onto a coworker who was doing
    a little research on this. And he actually bought me dinner because I stumbled upon it for him.

    .. lol. So allow me to reword this…. Thanks for the meal!
    ! But yeah, thanks for spending time to talk about this matter here on your site.

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